miércoles, 6 de agosto de 2014

Comiendo en Portugal: Vinha da Amada

 Una amiga nos invitó a comer en Portugal, en un lugar que a ella le encanta y que aseguraba que tenían comida casera con una excelente relación entre precio y calidad. Y al fin y la cabo, como era ella la que invitaba no íbamos a despreciar la oportunidad de probar un establecimiento nuevo, y así exponía mi opinión, que por otra parte hace mucho que no escribía acerca de alguna experiencia gastronómica. La última es la crítica de Crónicass Carnívoras en Badajoz.

Restaurante Vinha da AmadaUn lugar un poco aislado


 A lo que vamos. Lo primero de todo es comentar que el restaurante en cuestión está ubicado en un lugar un tanto escondido, por lo que hay que ir por la carretera atentos al cartel en el que se indica que allí está el restaurante. El punto es en la carretera que une las localidades portuguesas de Elvas y Juromenha. Una vez que vemos el cartel, entramos en un camino franqueado por membrilleros que nos lleva hasta un edificio con la apariencia de un bar viejo, que nos puede causar una impresión un tanto desangelada.
Restaurante Vinha da Amada (comedor)
 Sin embargo, y tras comprobar que la barra tampoco es nada del otro mundo, pasamos a la sala del comedor, que en realidad es un local diáfano decorado con muy buena gusto y todo muy limpio. Realmente es un espacio que invita a entrar y sentarse a comer.

La carta

 A decir verdad, no es que haya una gran variedad de platos en la carta. Hay un par de sopas (supongo que irán cambiando dependiendo de la temporada, porque en verano tienen "gazpacho al estilo español"), diferentes platos de pescado con el bacalao como gran protagonista y algunos otros de carnes variadas (pollo, pavo, cerdo, cordero, etc). Pero lo bueno que tiene esto para los responsables de la cocina es que pueden prepararlo todo en el momento.

 Nosotros probamos tres platos: bacalao con espinacas y gambas, medallones de solomillo de cerdo y filetes de pavo a la crema. Y os tengo que reconocer que se trata de platos francamente deliciosos. Incluso venía con nosotros gente a la que no le gusta el pescado y la verdura y disfrutó probando el plato de bacalao, que tiene unas proporciones bastante grandes.

 El plato de solomillo trae tres filetes de solomillo gruesos envueltos en bacon y acompañados de patatas fritas, mientras que el pavo eran cuatro filetes también con patatas. Y aunque no lo pedimos, también trajeron una bandeja de ensalada que supongo que se sirve siempre. La ensalada ya viene aliñada de la cocina y se compone de lechuga, tomate y cebolla.

Buena relación tamaño-precio


 Los platos están buenos, las carnes muy tiernas y bien elaboradas. Tal vez por poner una pega el ajo era un poco excesivo y estaba muy tostado, sin llegar a estar quemado. Pero al margen de este detalle la realidad es que las raciones con relación al precio son realmente grandes. No puedo concretar mucho más porque como yo no pagaba no supe cuánto fue en total contando con las bebidas, los aperitivos y el café, pero os aseguro que los precios de la carta están muy bien una vez vistas las bandejas que nos sirvieron.

 La verdad es que es muy probable que regresemos alguna vez a comer allí.

 Valoración:

tenedor

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