Quizás sea por el hecho de que el color más reconocido por todos sea el de la sangre que parece estar presente en la copa, o quizás porque se haya utilizado en ocasiones como un símbolo de este fluido de la vida, pero la realidad es que no existe nada que se pueda identificar de manera más significativa con la sangre como lo es el producto que se consigue mediante el prensado y la posterior fermentación de las uvas.

La historia de España, y en realidad la de toda Europa, está ligada de un modo muy especial con el vino, como lo demuestra el hecho de que sea una bebida de la que se tiene conocimiento desde hace miles de años. La Unión Europea es la mayor exportadora de vino del mundo, y España es uno de los países con mayor relevancia en este sentido.
Cada vino se puede decir que es único. De hecho tanto las añadas como las regiones de procedencia, además de las costumbres tradicionales de cada bodega hacen que incluso con las mismas uvas, el mismo año y hasta las mismas manos den un caldo diferente y con una personalidad propia, como si fuera el propio vino el que marcara lo que se puede y lo que no se puede hacer con él.
El consumo moderado de alcohol está incluso recomendado para disfrutar de una buena comida. Solo hay que elegir bien el tipo de vino que va mejor con las distintas recetas que se ponen en cada momento, por lo que incluso en los mejores establecimientos gastronómicos se cuenta con profesionales que recomiendan un vino distinto. También es importante la temperatura de servicio a la que se toma, pues no es igual degustar un vino de crianza a su temperatura idónea en vez de dejar todas las botellas en la nevera.
A veces se tiene la idea de que el vino es una bebida para gente mayor, pero esto es un concepto completamente equivocado de uno de los productos con más solera y probablemente más atractivos que puede dar la tierra.

La historia de España, y en realidad la de toda Europa, está ligada de un modo muy especial con el vino, como lo demuestra el hecho de que sea una bebida de la que se tiene conocimiento desde hace miles de años. La Unión Europea es la mayor exportadora de vino del mundo, y España es uno de los países con mayor relevancia en este sentido.
Cada vino se puede decir que es único. De hecho tanto las añadas como las regiones de procedencia, además de las costumbres tradicionales de cada bodega hacen que incluso con las mismas uvas, el mismo año y hasta las mismas manos den un caldo diferente y con una personalidad propia, como si fuera el propio vino el que marcara lo que se puede y lo que no se puede hacer con él.
El consumo moderado de alcohol está incluso recomendado para disfrutar de una buena comida. Solo hay que elegir bien el tipo de vino que va mejor con las distintas recetas que se ponen en cada momento, por lo que incluso en los mejores establecimientos gastronómicos se cuenta con profesionales que recomiendan un vino distinto. También es importante la temperatura de servicio a la que se toma, pues no es igual degustar un vino de crianza a su temperatura idónea en vez de dejar todas las botellas en la nevera.
A veces se tiene la idea de que el vino es una bebida para gente mayor, pero esto es un concepto completamente equivocado de uno de los productos con más solera y probablemente más atractivos que puede dar la tierra.
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