En la mayoría de despensas se pueden encontrar varias botellas de aceites distintos, cada uno con sus virtudes, limitaciones y un historial que resume la cultura que tienen detrás. Y saber elegir el adecuado para cada preparación no es una manía de chefs obsesionados ni una excentricidad de foodies . Se trata de saber cocinar con un poco de inteligencia. Nadie se despierta por la mañana con la angustia de no saber si usar aceite de oliva, de girasol o de sésamo. Y sin embargo, detrás de esa elección aparentemente banal hay un universo microscópico de grasas, temperaturas, reacciones químicas y, claro, sabores. Porque no todos los aceites sirven para todo. Algunos brillan en frío, otros resisten el fuego vivo y otros se vienen abajo ante la primera chispa. El objetivo aquí no es darte una lista de prohibiciones ni crear un nuevo mandamiento dietético, sino ayudarte a usar cada aceite como se merece: en su punto justo, en el plato ideal y con la técnica adecuada. Vamos allá. El aceit...
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