sábado, 16 de agosto de 2014

La historia de las tapas: el siglo XXI y la alta cocina

 Llegamos al final de nuestro viaje en el tiempo por el mundo de las tapas. El camino ha merecido la pena porque de este modo conocemos un poco más acerca de nuestra propia cultura, ya que si de algo se enorgullece en la actualidad el mundo de la gastronomía española es de haber alcanzado la máxima categoría con las creaciones que algunos de sus cocineros, con apellidos célebres a la cabeza como Adriá o Roca, han sabido ganarse a los paladares más exquisitos del mundo dando lugar a una cultura que nos lleva identificando desde hace siglos.
Albacore tuna belly, smoked egg yolk

 

Tendencias internacionales, esencia mediterránea

 

 A pesar de que las tendencias en la gastronomía tienden a fusionar estilos, las tapas que verdaderamente triunfan son las que mantienen la esencia de los platos tradicionales y los sabores que recuerdan a los lugares típicos en los que se encuentran los establecimientos que las sirven, de modo que los responsables de cada negocio de gastronomía se esfuerza por utilizar los productos que tiene más a su alcance pero dándoles un toque distinguido y diferente al resto de los que operan en las cercanías.

Dos variantes a elegir


 En el momento en el que nos encontramos, podemos identificar de manera muy clara dos vertientes distintas dentro del mundo de las tapas, cada una de ellas adaptadas a las preferencias y necesidades de los comensales.

 Al margen de los aperitivos que se sirven en un bar cuando alguien pide algo de beber, los locales de tapas están organizados en franquicias de comida rápida en pequeños bocados, un formato que tiene mucho éxito entre la gente joven y quienes quieren salir a tomarse algo con sus amigos pero no quiere gastarse mucho dinero, y los restaurantes de degustación que ofrecen sus especialidades en porciones pequeñas pero que tienen unos precios bastante menos asequibles, destinados a aficionados a la gastronomía de categoría pero que no quieren comer solo un par de platos, sino que quieren probar la mayor parte de la carta.

 Algunas tapas son muy simples, tal vez una rebanada de pan con embutido, mientras que otras son auténticas obras de arte de la gastronomía dignas de restaurantes con varias estrellas. Pero siguen manteniendo la esencia que nos caracteriza. Y es que las tapas tienen tanto valor en el apartado social como en el culinario. 

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